Pasajes comerciales, arquitectura y artesanías en Bogotá

Los pasajes coloniales existentes hoy en Bogotá, son el reflejo de los cambios que trasformaban el país a finales del siglo XIX. La construcción y diseño arquitectónico con estilos ingleses y europeos de las sedes bancarias y de estructuras dedicadas al comercio aglomerado en una calle-pasaje (primeros centros comerciales de Bogotá) son una manifestación expresa de la influencia social, cultural, económica y política de las nuevas ideas liberales y la extensión mundial de un nuevo modelo económico a favor del libre comercio. En su contexto los pasajes comerciales se convirtieron en un símbolo de la entrada al país de la modernidad.

Los pasajes comerciales se convirtieron entonces en lugares no solo de venta y de consumo de las nuevas mercancías importadas, sino que pasaron a convertirse en sitios de paseo y lugares de reunión que de alguna manera dinamizaron el intercambio de ideas e información de manera acelerada.

Estos pasajes comerciales estaban conectados por un circuito de comercio con el resto de establecimientos en las calles del centro de la ciudad, cabe resaltar que los pasajes nombrados conservan el mismo tipo de comercio especializado con el que empezaron a funcionar, artesanías y muebles, ropa y otros servicios.

Pasaje Rivas: se desconoce la fecha exacta de su construcción que se establece alrededor del año 1893, su técnica de construcción utiliza materiales como el bahareque, muros de adobe, tapia pisada y teja de barro. Su vocación comercial siempre han sido los productos artesanales, en principio provenientes del fique como las alpargatas, empaques y cabuya.

Hoy recorrido por visitantes propios y extranjeros en busca de los productos típicos más tradicionales del país: el sombrero vueltiao, las mochilas Arhuacas y Wuayúu, las hamacas, el carriel, las chivas, instrumentos musicales, muebles y recuerdos varios. Ubicado en la carrera 10 con calle 10.

Pasaje Hernández: El año de su construcción se ubica cerca de 1890 y su estilo republicano con influencia francesa le han merecido la declaratoria de Monumento Nacional. La experiencia de transitar por una calle exclusivamente peatonal con los diferentes establecimientos comerciales a lado y lado, es la de transportarse en una maquina del tiempo a la Bogotá de fines del siglo XIX.

En sus inicios funcionaron en el segundo piso prestantes oficinas de abogados, médicos, ingenieros y talleres de sastrería de alta calidad. Los cuales marcan la influencia del pasaje conservándose hoy en día esta tendencia para la venta de vestidos principalmente. Cuenta con entrada por la carrera 8 y la calle 12.

Pasaje Mercedes Gómez: Su fecha de construcción se encuentra establecida cerca del año 1936. Su estilo tiene influencias de art deco, con formas onduladas y líneas arquitectónicas curvas, construidas en ladrillo prensado, piedra y teja de barro. Su diseño es más moderno que los anteriores pasajes comerciales y es el resultado de la unión del Pasaje Mercedes y Pasaje Gómez. Ubicado entre la calle 11 y 12, atraviesa la manzana paralelo a la carrera 10.

Actualmente esta dedicado al comercio de ropa y desde su origen los locales se han especializado en vestidos de bautizo, primera comunión y matrimonio.

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